Chari llegó a Bonavista en 1975, con 15 años, junto a sus padres y sus seis hermanos. La familia venía de Badolatosa, en Sevilla, para comenzar una nueva vida.
Hay un recuerdo de aquel viaje que todavía conserva con una sonrisa. Era de noche cuando, acercándose a Tarragona, vio a lo lejos un enorme mar de luces.
—¡Madre mía, eso es la ciudad!
Pero enseguida le respondieron:
—No, esas son las plantas químicas. Tarragona todavía está más adelante.
Era su primera imagen de la tierra que acabaría convirtiéndose en su hogar.
Chari en bicicleta por la calle donde vivía, delante del lugar donde actualmente se encuentra Lucena.
Los comienzos no fueron fáciles. La familia vivió primero de alquiler en la calle Tres, por la zona donde hoy se encuentra el Bar Cabrera. Más adelante pudieron comprar su hogar en la calle Veintitrés, donde Chari construiría buena parte de su vida.
Con apenas 15 años comenzó también a trabajar. Cada madrugada cogía el autobús de las 4:30 para desplazarse a Tarragona. Precisamente durante uno de aquellos viajes surgió la oportunidad de trabajar en la Clínica Monegal, donde permaneció durante diez años.
Más adelante trabajó durante ocho años en el bar de la Llar de Jubilats de Bonavista. Allí creó un vínculo especialmente cercano con las personas mayores del barrio.
Chari recuerda aquella etapa como el trabajo más bonito y gratificante de su vida. Y ese cariño hacia los mayores acabaría llevándola, años después, a implicarse todavía más en su defensa.
Durante la pandemia, junto a Ramón y Araceli, trabajó desde la Vocalía de Sanidad para ayudar a los vecinos en uno de los momentos más difíciles vividos por el barrio.
La historia de Chari también sirve para recuperar otros pequeños fragmentos de la historia comercial y social del barrio.
Su hermano Rafa fue el propietario de Hobbymanía, la recordada tienda de videojuegos que permaneció abierta durante 22 años, desde 2000 hasta 2022.
Durante más de dos décadas fue mucho más que un comercio. Para numerosos niños y jóvenes se convirtió en un lugar habitual de encuentro, no solo de Bonavista sino también de otros barrios de Tarragona.
Antes de aquella etapa, Rafa también fue DJ en la discoteca Caribdis, situada en la calle Siete, junto a la Rambla.
De aquellos años Chari conserva incluso una antigua entrada de la discoteca: uno de esos pequeños objetos cotidianos que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en testigos de la historia del barrio.
Hay personas que llegan a un barrio y hacen de él su hogar. Otras, además, terminan formando parte de su historia.
Chari llegó a Bonavista siendo una adolescente. Aquí trabajó, creció, construyó su vida y dedicó parte de ella a ayudar a los demás.
Su historia nos recuerda que la memoria de Bonavista no está únicamente en sus calles, sus edificios o sus comercios desaparecidos. Está, sobre todo, en las personas que los vivieron.
Gracias, Chari, por compartir tus recuerdos y por formar parte de los nuestros.
¿Recuerdas algo más sobre esta historia?
Tu recuerdo también puede ayudarnos a reconstruir la memoria de Bonavista.
Y si apareces en alguna imagen y deseas comunicarnos cualquier cuestión relacionada con su publicación, ponte en contacto con nosotros.